En los próximos años nos parecerá normal que un niño de dos años parezca un genio frente a un tablet o que un recién nacido realice ejercicios estimulantes delante de una pantalla táctil y con texturas adaptables. Hace 10 años todo esto era impensable.

La actual generación de niños menores de tres años es la primera en tener acceso a los gadgets tecnológicos desde su nacimiento, algo que tenemos que saber afrontar. Hace una década, estábamos condenados a cuatro o cinco tamaños de pantallas, la potabilidad era algo muy caro que pocos podían permitirse.

Es cierto que las baterías han jugado un papel importante en la popularización de dispositivos portátiles, sin embargo es la pantalla quien logra el papel protagonista en el lanzamiento de cualquier nuevo dispositivo al mercado. Hoy, vemos resoluciones de alto contraste y nitidez, tinta electrónica que reduce la fatiga a largas exposiciones, incluso frente a la luz solar.

Solamente los mayores de 30 años se sorprenden con términos como “alta definición” o “Full HD”, algo que los más jóvenes conocen como “la única definición” puesto que es la que hoy disfrutan. De hecho, la exposición a las pantallas es hoy algo “normal” para los más jóvenes, “jóvenes digitales”, obligados a interactuar con una o más pantallas en su día a día. La innovación en este campo, ha permitido que existan dispositivos de infinidad de tamaños que se adaptan a cualquier necesidad, ¡incluso estar bajo el agua y ver televisión!

Ahora bien, son los centros educativos con mayores recursos los que están cambiando las tizas por punteros y las pizarras o libros por pantallas táctiles multimedia. Y aunque en la actualidad son pocos los centros privilegiados, se espera que en un futuro cercano sean muchos más los centros en los que libros y pantallas convivan en armonía.

Viajemos dónde viajemos, siempre habrá una pantalla cerca. Las pantallas se nutren de espectaculares aplicaciones y contenidos, siendo justamente estas aplicaciones las que invitan a la lectura, la observación y el aprendizaje. Es justamente esta combinación educativa la que padres y sociedad deben promover. Sin embargo, siempre cabe cuestionarse ¿cuál es el tiempo máximo de exposición a una pantalla? Si bien no hay una respuesta unánime, aquí mencionamos algunos aspectos a tener en cuenta.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) sugiere que los niños menores de dos años deben estar completamente libres de la exposición a cualquier pantalla y que el resto, debe exponerse no más de dos horas al día. Esto puede resultar difícil cuando los hogares superan un promedio de seis dispositivos electrónicos, según indican recientes estudios de mercado. Resulta casi imposible, alejar a los pequeños de televisores, tabletas, ordenadores portátiles, reproductores MP3, smartphones y demás dispositivos electrónicos.

Si bien los efectos a largo plazo de la exposición temprana a la tecnología todavía no están claros, lo cierto es que empresas como Energy Sistem enfocan cada desarrollo de producto no sólo al cuidado del diseño sino a aspectos técnicos que protegen activamente la vista como (filtros, antirreflejos, ángulos de visión), etc. Además, los dispositivos Energy Sistem permiten ajustar la retroiluminación e incluyen controles parentales para limitar ciertas funciones y tiempo de exposición a los mismos.

Es importante conocer si el uso mayoritario de dispositivos con pantallas está enfocado al trabajo o al tiempo de ocio para saber cuándo es recomendable tomar un descanso y apagarlo. Por esto te lanzamos una pregunta, ¿cuánto tiempo de pantalla consumes? Comparte tus ideas con nosotros.

Escrito por Andrés Alejandro Piñate  (Product Manager)

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