Ya era conocida la noticia de que la industria discográfica estaba en crisis mucho antes de que el sistema capitalista actual diera el gran “boom”, y es que una de sus principales fuentes de ingresos se encuentra de capa caída. Las autoridades llevan tiempo advirtiéndolo, tenemos una nueva especie en peligro de extinción, el CD.

Los resquicios que dejó el imperio Napster y las nuevas tecnologías digitales han revolucionado, por completo, el comportamiento de consumo de los usuarios en el mercado musical. El futuro del CD es cada día menos incierto, pues se prevé de manera más que evidente, su temprana extinción.

Las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías digitales (móviles, reproductores MP3, MP4, tablets etc), los nuevos formatos musicales como el MP3 y las plataformas en Internet como Youtube, Spotify  y otros portales de descarga, han contribuido a que el CD sea cada vez menos utilizado.

A tan sólo un click de distancia y a velocidades superiores a los 1.875 KB por segundo, los usuarios cada vez están más acostumbrados a buscar y disfrutar de los contenidos que les gustan a través de Internet. Esta desmaterialización del CD no sólo está revolucionando el mundo musical, sino que además, está favoreciendo la aparición de una nueva generación, “La Generación Streaming”.

Esta nueva generación está constituida por jóvenes tecnológicamente conectados y totalmente informados de las últimas plataformas y sites online que permiten la descarga o la visualización, en línea, de múltiples contenidos multimedia: películas, música, juegos etc. Todo un universo online que ofrece ocio, cultura y entretenimiento a la carta.

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