Si de una cosa nos hemos dado cuenta en este tercer día de CES Las Vegas es de la apuesta que las marcas están haciendo por la hiperconectividad y  la integración total. Independientemente del tipo de producto, ya sea un tablet, ultrabooks, smartphones, cámara de fotos o hasta un electrodoméstico, se destaca en muchos de los casos que se trata de dispositivos que se pueden sincronizar entre sí. Es decir, toda nuestro contenido multimedia sincronizado de forma automática, con un claro destino final: el TV. Las palabras «share» y «smart» avanzan de forma espectacular, y todas las marcas apuestan por mejoras constantes en sus plataformas.

Nos ha llamado mucho la atención ver, por ejemplo, lavadoras o neveras que responden, que te pueden notificar diversos estados y que al mismo tiempo permiten monitorizar su comportamiento o directamente ser manejados de manera remota. En este sentido, Android destaca como la gran plataforma que puede hacer converger toda la tecnología del hogar ya sea Línea Blanca o Marrón.

Al mismo tiempo se percibe como los formatos de conectividad inalámbrica están mejorando sus prestaciones técnicas a todos los niveles: alcance, capacidad, consumo, calidad… Ya sea vía Bluetooth, Wi-Fi Direct o NFC, la mayoría de los dispositivos permiten una mejor conectividad y capacidad de sincronización de todo tipo de datos.

Finalmente no podemos acabar de hablar de conectividad sin hacer referencia al social media. Muchas de las novedades tecnológicas muestran ya cierto tipos de aplicaciones predefinidas y desarrolladas especialmente para poder conectar de forma directa tu dispositivo con redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest. Nuestros intereses, programas de TV y preferencias podrán ser compartidas con nuestros amigos y familiares desde nuestro sofá.

La idea final es que el consumidor actual sea capaz de vincular, sincronizar y conectar todos sus dispositivos, con especial énfasis en smartphones y tablets, y al mismo tiempo tenga la posibilidad de interaccionar con las distintas redes sociales. Sin duda un gran reto que supone un desafío para la industria ya que implica hacer converger software y hardware hacia a una protocolo común de comunicación, interacción y transmisión de datos.

Lograr esta sincronización puede ser una gran noticia para un consumidor que reclama estar siempre conectado y poder vincular sus distintos dispositivos  de una manera sencilla y sin complicaciones.

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