Recuerdas cuando te tirabas de los pelos porque tu cinta de cassette se había arrugado o cuando el CD que más te apetecía escuchar estaba tan rayado que apenas pasabas del primer verso de la canción?

Desde sus orígenes, los reproductores de música han sufrido una evolución apabullante hasta llegar a la era de los media player y la música en formato digital de la que podemos disfrutar actualmente.

Quizá los ya prácticamente olvidados walkman o discman sólo permanezcan en las estanterías de algunos nostálgicos, pero ellos iniciaron una era en la que, cada vez más, la música portátil se fue convirtiendo en una parte imprescindible de nuestro ocio diario.

Su aparición y evolución ha permitido que en la actualidad disfrutemos de reproductores portátiles que ofrecen una calidad de sonido excepcional y que no superan los 100 gramos. Por si fuera poco, también se han convertido en un signo de moda y por ello no basta con que dispongan de una buena calidad de reproducción, es imprescindible que tengan un diseño bonito y una estética cuidada.

Además de ir a la moda, nos gusta la libertad, la independencia y la seguridad. Conceptos muy atractivos y de los que hoy en día se puede disfrutar gracias a este tipo de reproductores. Esta es probablemente una de las razones por la que han tenido tanto éxito desde sus inicios. Y es que llevarte la música donde tú quieras, almacenar todas las canciones en un dispositivo que apenas notas que llevas encima e ir a la moda, es algo que no siempre ha sido tan fácil pero que ahora está al alcance de todos.

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