snapchat

Es muy probable que hayas oído hablar de Snapchat, la peculiar red social del fantasmita que está arrasando entre los millennials.

Snapchat, a diferencia de lo que algunos creen, ni acaba de aterrizar (nació en septiembre de 2011), ni es una red social sólo para adolescentes ni es una moda pasajera. Al revés: ha llegado para quedarse y su repercusión a nivel mundial es cada vez mayor. Su éxito es incuestionable y esto lo demuestra el hecho de que hasta Facebook haya intentado comprarla.

Pero… ¿qué es exactamente Snapchat y cómo funciona?

Se trata de un servicio que permite crear y enviar a tus contactos fotos y vídeos breves (de hasta 10 segundos de duración). Hasta aquí, todo más o menos normal.

Pero lo que diferencia a Snapchat de otras redes sociales es que estos contenidos se autodestruyen poco después de su publicación. Lo mejor es que el usuario puede elegir el tiempo que el archivo estará disponible para ser visualizado antes de que se destruya. Estos mensajes con fecha de caducidad se conocen como snaps.

El funcionamiento es tan simple como hacer una foto o un vídeo, editarlo si se desea (se le pueden aplicar filtros, añadir un texto o hacer un dibujo) y enviarlo a uno o varios amigos. El contenido sólo se podrá ver durante unos segundos (entre 1 y 10), aunque si se mantiene presionado puede quedar guardado.

Si el usuario va a la sección Mis historias (Stories), la foto o vídeo estará disponible durante 24 horas, que es el tiempo máximo de vida que tienen los snaps.

Chat

Como no podía ser de otra forma, en la era de la mensajería instantánea y gratuita, Snapchat también tiene un chat de texto integrado que permite a los usuarios, además de enviar imágenes y vídeos, comunicarse al instante con sus contactos. Pero eso sí, siguiendo con la filosofía de lo efímero, una vez se sale fuera de la pantalla del chat, se pierde el hilo de esa conversación para siempre.

¿Y por qué triunfa?

¿Cuál es la clave del éxito de una red social en la que todo lo que subimos acaba perdiéndose y no hay posibilidad de recuperarlo? Por un lado, la tranquilidad que da saber que un contenido, por malo que sea, no va a estar circulando por la red para siempre. No importa que la foto que acabas de subir no sea perfecta, que el vídeo que has grabado sea absurdo o que hoy no tengas buena cara para un selfie. Puedes subirlos a Snapchat sin miedo a que queden inmortalizados para siempre. Sabes que, en unos segundos, se autodestruirán sin dejar rastro.

Frente a Instagram o Facebook, donde sólo subimos nuestras mejores fotos, en Snapchat tiene cabida todo: esas fotos que no compartiríamos ni locos en esas otras redes sociales de manera permanente, pero que no nos importa demasiado compartir de manera efímera, si además podemos elegir quién las puede ver. Puede tratarse de fotos no muy buenas, demasiado cotidianas, cuando no raras o directamente feas pero que, en un determinado contexto, pueden resultar simpáticas.

Por no hablar de la curiosidad que suscita un contenido que sabemos está disponible sólo por uno tiempo muy breve y que ya no podremos volver a ver.

¿Y tú? ¿Conocías Snapchat? ¿Eres usuario de esta red social? ¿Qué opinas de ella?

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